La Corte de Künälar

Un carromato de farsantes acude a la plaza del pueblo. Venden de todo, pócimas, filtros de amor, predicen el futuro… y un dragón. Sí, sí. Un dragón. De repente, el alguacil mayor del lugar les sale al paso: tienen prohibido estar ahí y más para practicar lo que éste denomina las artes oscuras. No es la primera vez que se encuentran y tienen este enfrentamiento por lo que los farsantes deciden darle una lección. Mediante el fuego y sus malas artes, tratarán de ganarse el derecho de vender a su antojo en aquella plaza… y mostrar su impresionante dragón.